martes, diciembre 31, 1996

Adiós--

El desierto no tiene porque existir
la oscuridad del alma humana
el oxido en los débiles ojos
la melancolía de mis manos
el temblor del pecho.

El desierto debe esconderse
Entre la montaña y el verde mar
Mis manos con tijeras creadoras
Mis pies con sandalias de paz
Mi vida en un cementerio
Y mi alma que perdura
Creando día a día
Un poco de paz.

Adiós lápiz,
Hoy te abandono, con tristeza y dolor,
Te dejo partir, busca tu camino,
En hojas de cristal.

Adiós
Todo lo que quiero lo abandono
Siempre.
Todo lo que amo lo tengo que matar,
Con mis palabras,
Con mis manos
Todo lo tengo que enterrar.